03 julio 2008

Operación contra qué

No me digan que no tiene su gracia el hecho de que en esta bendita tierra se acabe de detener a tres supuestos islamistas radicales argelinos (que no digo yo que no lo sean, ni lo uno ni lo otro) porque presuntamente se dedicaban a financiar las actividades terroristas de Al Qaeda, y que las investigaciones policiales concluyan que en total han podido mandar en los últimos siete años –junto a otro camarada residente en Guipúzcoa– unos 12.000 euritos a los tesoreros del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), la organización que defiende los postulados de Bin Laden a lo largo y a lo ancho del Magreb islámico. No es éste, desde luego, un asunto como para hacer mucho chiste, pero entiendan mi risueña perplejidad porque, con toda la droga que ha entrado en ese mismo tiempo desde Marruecos por la costa onubense y que seguirá entrando por los siglos de los siglos, portada de un modo u otro (en las últimas 48 horas, sin ir más lejos, la Guardia Civil ha incautado una tonelada de hachís), suena chirigotero que se desmantele con todo lujo de detalles a esta célula de financieros que a lo mejor son muy útiles para el avituallamiento de los extremistas que corretean y preparan bombas en los campos de entrenamiento de La Base, pero que está claro que no pueden ser considerados ni directa ni indirecta ni remotamente como los proveedores de armamento y munición de esas huestes que el día 11 de cada mes hacen temblar al mundo occidental. Esto no es lo del famoso comando Dixán: es, si cabe, más artificioso y ridículo aún. ¡Es que aquí el primero que ha salido a ofrecer detalles de la operación Emir es ni más ni menos que el presidente de la Junta de Andalucía, don Manuel Chaves González, que me dirán ustedes qué tipo de competencias tiene asumidas para que, tras el Consejo de Gobierno celebrado extraordinariamente este martes en la capital onubense, nos pida discreción a los medios de comunicación porque «la operación continúa»! Pero volvamos a lo principal, al motivo de este artículo, que responde a la urgencia que siente uno de pellizcarse ante la evidencia de que los Estados más modernos están muy lejos del sueño de poder asfixiar económicamente a esos grupos de asesinos que hacen su agosto amparados en la interpretación más interesada de las enseñanzas del profeta Mahoma. Si esos 12.000 euritos es el único dinero que se les ha pillado en sus remesas a los tres argelinos detenidos en esta provincia y al que estaba en el País Vasco, si en verdad nos creemos que con el viejo hawala es como se financian Al Qaeda y sus desmanes, vamos de cráneo.


Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 3 de julio de 2008

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2 comentarios:

Blogger Manuel Mª Becerro Pérez ha dicho...

Se me acaba de ocurrir un símil. El 'hawala' sería a la financiación terrorista lo que las suscripciones a la prensa escrita. Evidentemente que es un soporte económico, pero ni de lejos el principal, ni tampoco es sustantivo. Aquí nos felicitamos por el golpe al islamismo radical bloqueando una suscripción a la revista. Otros se dedican a bombardear algunas imprentas. Como si el pensamiento fuera encapsulable.

03 julio, 2008 11:13  
Anonymous Anónimo ha dicho...

El terrorismo islámico es siempre peligros, grande o chico. Lamento que te tomes este asunto a broma.

06 julio, 2008 08:17  

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