27 marzo 2008

Defender la alegría en serio



Al final resultó que José Luis Rodríguez Zapatero no nombró a Javier Barrero como secretario general del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, esa idea que se supone que le estuvo rondando por la cabeza durante sus últimas siestas en Doñana, supuestamente también para «contentar» al inconsolable Chaves, envidioso de los arrumacos que viene recibiendo el PSC desde los poderes centrales. Definitivamente, el presidente del Gobierno ha encomendado a un histórico del socialismo vasco como Ramón Jáuregui esa ardua tarea de coordinación intercamaral que, de haber recaído en la figura del líder de los socialistas onubenses, tengan la certeza de que habría dado pie a un interesante debate provincial sobre la necesidad de proceder a una próxima renovación de la cúpula del PSOE, por incompatibilidad manifiesta. Mas Barrero simplemente se mantendrá otro cuatrienio en la lucida Mesa del Congreso, para que las cámaras de televisión le enfoquen bien los rejuvenecedores mininis en el pleno de investidura y en los sucesivos debates del Estado de la Nación, con lo cual queda el camino despejado del todo para que el compañero sotillano cumpla 16 años consecutivos al frente del partido en Huelva y empiece a acercarse peligrosamente a la plusmarca de Carlos Navarrete, a quien en su día ya empezó a fustigar a estas alturas de su mandato con la urgencia de la perenne «renovación», para pasar por la piedra al caduco «guerrismo». Sería muy interesante echar un vistazo a esa hemeroteca temprana de la década de los noventa, para recuperar algunas reflexiones y argumentos esgrimidos públicamente entonces por Javier y que, en buena lid, debieran obligarle a frenar en seco y plantearse con bastante seriedad lo de obrar en consecuencia. Pero no es de esto de lo que quería yo hablarles hoy, ni pueden esperar ustedes que sea el menda el que se ponga a pedirle peras a un olmo más viejo y hendido que el del poema de Machado. Quiero insistir en que nos tomemos todos con el humor necesario lo de que en los madriles se lleguen a plantear que un simple movimiento de peones podía llegar a calmar el ansia de reconocimiento del PSOE andaluz. Aquí todo el mundo quiere estar al plato y a las tajadas, de modo que a Huelva le basta y siempre le termina sobrando con las migajas que puedan caerle en este festival caníbal que suele suceder al recuento de las urnas. En nada se abrirá el melón autonómico. A ver qué nos cae en el reparto. No estaría mal la Consejería de Empleo, para torear la crisis del ladrillo y el Polo Químico. Me inclino por que Chaves sabrá contentar a Barrero; siguiendo el mejor ejemplo, claro: el de ZP.



Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 27 de marzo de 2008

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