09 julio 2008

Sabidurías paralelas

Varios años llevábamos escuchando siempre la misma cantinela: que si Javier Barrero se estaba planteando muy seriamente la posibilidad de delegar sus responsabilidades orgánicas más pedestres para centrarse definitivamente en tareas de mayor abolengo, e incluso que el sustituto sería Mario Jiménez, quien se rodearía de los divinos para cumplir con el mandato generacional de renovar a los renovadores. En un principio confieso que me lo llegué a creer a pies juntillas, porque Huelva no puede ser más que un antecedente, un punto de partida, una excusa si me apuran para alguien que he llegado a leer por ahí que gusta de dedicar sus pocos ratos libres a «pensar en Europa», que es de los mejores temas que puede uno encontrar si quiere y tiene tiempo –libre– de darle vueltas al coco. Pero al final Javier salía siempre reelegido secretario general en congresos en los que no se oía ni una sola tos carrasposa, y entonces todo el mundo acababa concluyendo lo mismo: que la única garantía contrastada para perdurar en política hasta envejecer la otorga el poder territorial, y que eso Barrero se lo sabía al dedillo y lo predicaba ejemplarmente. Dicho de otra forma: tus ambiciones podrán llevarte hasta donde quieras con algo de suerte y tino, pero mantén siempre una patita en el terruño si no quieres acabar estrellándote contra el suelo el día menos pensado, por aquello de la ley de la gravedad, que se aplica tanto a las manzanas como a la representación pública. La lección la teníamos tan bien aprendida los periodistas que aún hay quienes se están frotando los ojos para asimilar el adiós de Javier. Me consta por compañeros que estuvieron en Madrid cubriendo el XXXVII congreso federal que, extraoficialmente, se sabía ya antes de que anocheciera el pasado sábado lo que iba a pasar en el congreso provincial de dentro de nueve días. Hacia las 21 horas trascendía que habría un sexto representante andaluz con Rodríguez Zapatero en la nueva dirección, que sería Barrero y que éste había aceptado dejar el cargo en Huelva. Sin embargo, tuvieron que pasar tres días para que la prensa provincial lo certificase. ¿Por qué? Primero porque el aparato ha querido jugar al despiste promoviendo compatibilidades absurdas, pero también porque este escenario era absolutamente impensable hasta hace sólo seis días, por mucha vieja cantinela que se pueda esgrimir a modo de excusa… Miro a Javier en las fotos y, ¿saben?, pienso paralelamente en Luis Aragonés, que ha ido a forrarse a Turquía tras hacer a la selección campeona de Europa pese al millón de críticas recibidas. Lo preocupante, por concluir con el símil, es que no pongan a un Del Bosque a entrenar a España, pero bueno, toca lo que toca, así que chapeau para el Sabio de Sotillo de la Adrada.




Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 10 de julio de 2008

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