20 junio 2009

El bucle melancólico

El teletipo salió temerariamente ayer a primera hora de la tarde, señalando al final que el titular de Innovación, Ciencia y Empresa, Martín Soler, «negó que la Consejería haya negado el acceso a la información sobre este caso [el incentivo a Aguas Teñidas, la empresa en la que está apoderada la hija de Chaves] a determinados medios de comunicación y aclaró que 'todos los medios que han llamado a la Consejería o a la Agencia IDEA y han tomado iniciativa de ir allí han sido atendidos' y, por tanto, 'se le ha dado la información a quien la ha pedido'».
Más perplejo que cabreado llamé a Héctor Rodríguez, el asesor de prensa que últimamente no se despega del consejero almeriense. Fue uno de los que me recibió el lunes a porta gayola en la Agencia IDEA, con la Ley de Protección de Datos haciendo de capote. Le leí ese último párrafo de Efe y resopló: «Exactamente». Así que no me quedó otra que empezar a discutir mientras él esgrimía el bucle o el cafelito como soluciones para la controversia.
La versión oficial es que yo no había pedido información del expediente como sí lo habían hecho diligentemente los insuperables profesionales de El País, El Correo, Público, Diario de Sevilla o la Cadena Ser. Claro: si estuve hace cinco días a las nueve en punto de la mañana a las puertas de IDEA fue por el gusto de darme un paseo madrugador y desear los buenos días a Héctor y a Ricardo León, el subalterno jefe de prensa de la Agencia de Innovación. ¿Cómo que El Mundo quería cotejar el expediente del incentivo a Matsa avalado por las firmas incompatibles de los Chaves, padre e hija? ¿Quién iba a poder imaginarse tal cosa? Pues eso es lo que mantienen ahora estos desacomplejados, «exactamente».
Pero hay excusas aún más risibles. El compañero Rodríguez me dijo ayer que no me devolvió la llamada que le hice el martes, poco después de las dos de la tarde, porque su compañera Inma le dijo que yo le había colgado directamente el teléfono, incapaz de refrenar mis impetuosos malos humos. Una de dos: o la tal Inma es tonta del culo o el Héctor éste sólo sabe mentir. Y creo que me tengo que ir decantando por la segunda opción. ¿Por qué? Por el resumen de prensa que me hizo ayer también el susodicho de la noticia que publiqué el martes tras el veto a El Mundo.
«Tú escribiste que le habíamos dejado por vez primera el expediente al PP cuando sabes perfectamente que era la segunda vez». Mentira. Que repase bien la hemeroteca. Yo también le incentivo si quiere: si me pilla en ese renuncio, prometo pagarle las vacaciones estivales. Pero ya que estamos, el lunes, cuando vuelva al despacho, que le eche un vistazo a los periódicos de hoy sábado, para que vea cómo orilla el resto de medios esa parte final del teletipo de Efe (también referenciada en la nota de Europa Press) en un gesto que les honra a todos los periódicos andaluces, en la misma medida que deshonra a los irresponsables de la Consejería de Innovación.
Martín Soler tenía más razón que un santo cuando nos invitó a los periodistas a ir con el PP a ser testigos de excepción de la «transparencia informativa» del Gobierno andaluz en el caso Matsa. Alguien tenía que dar fe de este cachondeo democrático injustificable, de esta meada rumiante dirigida de lleno al discurso de investidura de Griñán hasta convertirlo en puro papel mojado; con orín.

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