16 febrero 2009

Por las claras

Invitan esta mañana a desentrañar la referencia de ayer del vicepresidente segundo de la Junta, José Antonio Griñán, a que, en el caso Fertiberia, «para hacer tortilla hay que romper los huevos». En mi periódico se resalta esa poética apelación al «arte de conciliar intereses diferentes», pero me quedo con la primera alegoría, ese revuelto espeso sobre la ardiente sartén de la actualidad jurídico-administrativa.
Para mí que el consejero de Economía y Hacienda se ha pasado de castizo apelando directamente a la hombría de quien tenga que echarle valor político a la filosa concesión para el sellado y recuperación de marismas de Mendaña al ritmo que convengan patronal y sindicatos. ¿Machismo político, aunque perdonable? A mí no me cabe ninguna duda. Con un par.

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