01 diciembre 2005

Clonando

Hace un par de navidades charlaba de modo amistoso con Pepe Cejudo en la sede provincial del PSOE. El partido suele convidar a finales de diciembre a cerveza y pincho de tortilla a los plumillas habituales de la calle La Palma, de igual modo que es costumbre que la gente se acabe yendo a almorzar a casa con algún libro envuelto en papel de regalo (sospecho que Pepe Juan Díaz Trillo, el viejo profesor del Diego Angulo y actual secretario general de los socialistas de la capital, tiene mucho que ver en el detalle).
Hace dos años a mí me tocó en suerte un best seller de política ficción que, la verdad, no sé bien dónde pudo acabar sus días. Se había creado un nuevo Stalin con los avances de la biotecnología, y un grupo de camaradas lo resguardaba con celo de los sicarios del capitalismo para que pudiera restaurar, en cuanto se diera la ocasión, su dictadura proletaria a escala mundial tras tomar buena nota de los fallos que llevaron a la demolición del Telón de Acero.
Poco antes de que me dieran el libro, charlaba distraídamente con el alcalde sobre la terna de sucesores del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, al frente del Partido Popular. ¿Rato, Mayor Oreja, Rajoy, Ruiz Gallardón, Arenas...? Por aquel entonces era algo que no estaba nada claro y cada cual tenía su caballo ganador. Yo creía que iba a ser Acebes el elegido (chica habría de quedarse la derrota del 14M si tal cosa hubiera sucedido), y recuerdo que Pepe no llegaba a descartar que el dirigente popular se quedara en la poltrona rompiendo finalmente su promesa de abandonar la Moncloa tras completar el ciclo de dos legislaturas...
Pero si algo explica que me venga a la memoria aquel día prenavideño en esta infernal última semana de junio no son aquellos pronósticos desatinados, sino una reflexión que permite prever algunos acontecimientos de la política municipal que, más tarde o más temprano, habrán de irse produciendo irremediablemente. “Recordad una cosa”, nos dijo Cejudo a mí y a Rosa Font, una compañera de EL MUNDO Huelva Noticias: “Aznar agotará todo el tiempo, no dirá quién lo sustituye hasta el último momento, porque sabe que, el mismo día en que decida hacer público el nombre, la atención de las cámaras se va a centrar en el nuevo líder, y eso no lo quiere ningún político”.
Desde la misma noche en que el PSOE perdió la mayoría absoluta en el Ayuntamiento, el debate de la sucesión se abrió en Valverde, no tan abruptamente como hacía temer aquel brindis al sol de Pepe en el cierre de campaña, cuando sin venir a cuento soltó lo de que no sería alcalde si no reeditaba esa mayoría suficiente que reclaman todos los gobernantes. Al final, salvó la cara poniendo Diego donde dijo digo y abrazando hasta asfixiarla a una Izquierda Unida que no levantará cabeza en años. ¿Sospechará de sí mismo tanto como de Aznar a la hora de cumplir su promesa —ya rehecha— de abandonar la política? Sinceramente, no lo creo. Pero lo que tengo clarísimo es que, desde luego, no se sabrá hasta ultimísima hora. Nadie, absolutamente nadie, se coscará de sus verdaderas intenciones hasta que Cejudo no tenga el coche en la puerta repleto de maletas, principalmente por aquello de que las teles son caprichosas y desagradecidas con los políticos. No esperen la celebración de asambleas socráticas, porque aquí la sucesión se resolverá con un postrero telefonazo de despedida. Confiemos en que, al menos, Pepe sepa elegir entre sus Rajoys. Porque, de momento, la biotecnología no ha avanzado tanto como para crear a ese sustituto ideal de quien no delega ni la firma.

Del archivo de Facanías

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