09 octubre 2007

El Amazonas inocultable

Un lector atento me manda un correo electrónico para ofrecer su testimonio de cómo funcionaba la Mancomunidad de Aguas del Condado durante esas semanas en las que se ha estado sirviendo agua «no apta» (lo corrobora el SAS, no yo) a unos 40.000 vecinos de la comarca que pagan religiosamente para garantizarse su depuración. «En la segunda quincena del mes de agosto tuve que desplazarme hasta las oficinas de ésta, nuestra comunidad, para resolver unos asuntos relacionados con la facturación. Me sorprendió que sólo hubiera dos personas y que ninguna de ellas, según manifestaban ellos mismos, tenía por qué atendernos. Tras llevarme esperando una hora y media a que llegaran dos señoritas de desayunar... no pude resolver las cuestiones que me llevaron a desplazarme, porque nadie sabía cómo y se pasaban la pelota preguntándose unos a otros cuándo volvían fulanito o menganito de las vacaciones. En definitiva, un verdadero desconcierto. Podrá imaginarse usted que ni uno ni otro, lo supiesen o no, llamarían al dichoso laboratorio. Si las personas encargadas del control tienen la misma pauta de trabajo que el resto de la oficina, vamos aviaos...». Imagino que, en efecto, puede que estemos ante la explicación de por qué Aguas del Condado pudo llevarse mes y medio suministrando un producto que no reunía las condiciones mínimas exigidas por las autoridades sanitarias. Pero ¿quién no ha tenido que acercarse alguna mañana a su ayuntamiento para resolver cualquier gestión, por nimia que fuera, y se ha terminado encontrando también con todos los despachos principales vacíos y un par de funcionarios malencarados que, de tanto pasarse la pelota el uno al otro, lo que acaban es midiéndote palmo a palmo la paciencia en una suerte de rondo interminable? Me refiero, en definitiva, a que ese problema que plantea el amable internauta en realidad está bastante más extendido de lo que pueda parecernos por los interminables pasillos de las administraciones públicas nacionales. Tras las ramas rotas de este árbol condal dirigido por el bollullero Carlos Sánchez, prevalece un Amazonas salvaje e inocultable. Un optimista lo plantearía probablemente de una forma más constructiva, calculando el provecho que le sacaríamos los ciudadanos a los impuestos con tal de que nuestros políticos tuvieran que fichar en los respectivos centros de decisión que tengan asignados. Pero es que yo ya dudo de que lo de los trihalometanos y el cloro residual hayan aflorado por las vacaciones agosteñas de los responsables de la mancomunidad. No sé si alguien podrá entender mi desazón...

Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 9 de octubre de 2007

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4 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Manolo, existía un problema y se ha resuelto en un plazo razonable. Es comprensible que cuando se presta un servicio público el ideal es alcanzar la ausencia total de problemas, pero si estos surgen, lo importante es que se les dé solución cuanto antes, que es lo que se ha hecho. A ver, díme siquiera el nombre de una persona, de una sóla persona, que haya sufrido daños en su salud ¿verdad que no las hay? Pues entonces menos lobos, caperuza, no intoxiques que eso es periodismo amarillo.

10 octubre, 2007 19:32  
Blogger Cafe Meletti ha dicho...

Leo hoy en el Huelva que Francisco Zamudio no va a formar parte de la gestora del PA onubense. Manolo, podrías escribir una columna sobre la situación de este partido a nivel provincial, sería interesante y quizás esclarecedor, porque andan un poco perdidos. Un saludo

10 octubre, 2007 23:27  
Anonymous chucena ha dicho...

efectivamente existía un problema que han tardado 44 días en encontrarse y durante todo este tiempo los vecinos del Condado han estado bebiendo agua en mal estado. no se puede defender los indenfendible. seguro que el anónimo que escribe ni siquiera vive en el Condado. ya está bien de arropar a los incompetentes.

11 octubre, 2007 10:21  
Anonymous uno del condado ha dicho...

Al señor autor del primer comentario he de decirle que la solución no se ha dado lo antes posible, faltaría más.

Y estar informado es muy importante ( Resolución de la Consejería de Salud ), pues las valoraciones subjetivas no son la verdad:

El día 14 de agosto se toma una muestra de agua que en su análisis resulta presentar unos niveles de trihalometanos (sustancias cancerígenas) y de cloro residual muy por encima de los permitidos por la legislación.

Tras esto, la Mancomunidad de Aguas del Condado, en un plazo de 24 horas, debía haberlo corroborado y comunicado a la Delegación de Salud. No se hizo.

Como consecuencia, más de 37000 habitantes han estado consumiendo agua cargada de sustancias cancerígenas en unos niveles de 1267 microgramos/L (la ley establece como máximo 150 microgramos/L) durante 44 días consecutivos.

Las sustancias cancerígenas no muestran sus consecuencias de hoy para mañana. Así que, decir que todo ha ido bien porque nadie ha manifestado síntomas de enfermedad, es no saber lo que se está diciendo.

Con todo ello, que me digan que se ha actuado convenientemente, es para cortar cabezas.

Si bien las autoridades sanitarias han actuado bien, no se puede decir lo mismo de la Mancomunidad de Aguas del Condado, a cuya cabeza está Carlos Sánchez.

11 octubre, 2007 11:03  

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