16 octubre 2008

Asunción de responsabilidad


Llámenme cándido si quieren, pero confieso que hasta esta semana integraba ese menguante grupito de infelices que se apostarían públicamente un par de dedos de la mano a que era materialmente imposible que alguien como Juan Antonio Salas, el ex secretario de Organización del PSOE de Gibraleón, estuviera militando a día de hoy en las filas socialistas tras los indefendibles acontecimientos que acompañaron a la triunfal moción de censura de Juan Serrato y Esperanza Ruiz contra el popular José Ramón Gómez Cueli. Años ha, cuando la política era sólo política, si a uno lo pillaban con las manos en la masa (verbigracia: con un caro aparatejo incrustado en la chimenea que se pone a interferir la señal de una televisión local justo cuando se sabe a ciencia cierta que la actualidad política del municipio va a alcanzar su punto de ebullición, de forma y manera que lo único que pueden sintonizar tus vecinos en sus hogares es una carta de ajuste hasta que no va el Patrol de la Guardia Civil y te ponen a disposición judicial), pues una de dos: o el partido le retiraba el carnet fulminantemente o era el principal aludido el que, motu proprio, daba un paso atrás y se despedía de sus compañeros, por ese sentimiento militante de no querer que el enemigo aproveche tu coyuntura jurídico-penal para hacerle daño a la organización. ¿Que al cabo de los años los tribunales dictaminan que es perfectamente legal pegar un antenazo desde una casa de campo en las inmediaciones de una moción de censura? Pues perfecto, porque esa misma mañana se convoca a todos los medios de comunicación del mundo, se le pone una silla al declarado inocente justo al lado del secretario general y allí los dos se pueden cebar con los acusadores pasados mientras, en un despacho anexo, algún administrativo tramita el alta del compañero felizmente reincorporado. Pero ¿poner de presidente de una agrupación local a un tipo que a fecha de hoy sigue imputado y pendiente de sentencia? Ojo, que no estoy diciendo que Salas no vaya a salir ileso de este procedimiento en las diversas instancias que pueda llegar a tener (cosas peores se han visto). Lo que subrayo es el temerario desprecio al porcentaje de ¿mala suerte? en que puedan cifrar Serrato y los suyos las posibilidades de que el antiguo secretario de Organización del PSOE olontense acabe condenado cualquier mañana de éstas. La rehabilitación política de Salas en el seno del partido lleva implícita la asunción —por parte de la nueva dirección local que encabeza el alcalde— de las posibles derivadas de su presunta responsabilidad delictiva. ¿No podían esperar un poco más?



Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 16 de octubre de 2008

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3 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Manolo ¿cómo has podido escribir este artículo? Es un galimatias, no tiene pies ni cabeza. Si la justicia declara inocente a una persona es que lo es. Ten un poco de sentido común.

19 octubre, 2008 02:27  
Blogger Manuel María Becerro ha dicho...

¿?

19 octubre, 2008 09:18  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Leí en Odiel este fin de semana que Juan Antonio Salas había sido imputado por un juez actualmente investigado por el Consejo General del Poder Judicial por corrupción ¡Qué fuerte!

21 octubre, 2008 17:51  

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