06 noviembre 2008

Lo que también dijo Valderas


La entrevista al coordinador regional de Izquierda Unida, Diego Valderas, que publicamos el martes en la sección andaluza del periódico, estaba incompleta. Por lo tanto, siempre se le podrá imputar directa y literalmente el descalificativo de sesgada, para sonrojo del que esto suscribe. Ya me pasó lo mismo cuando tuve la ocasión de entrevistar al alcalde de Huelva y presidente en funciones del PP provincial, Pedro Rodríguez: las limitaciones del papel (y el verso que suelen ponerles casi todos los políticos a muchas de sus respuestas; también hay que decirlo en honor a la verdad) te obligan a editar con cuchillo de carnicero, y por mucha delicadeza y tacto que le quieras poner a tus maniobras, desmoraliza darte cuenta sobre la marcha de que ni la tercera parte de una conversación de hora y pico puede caber en una página de periódico, por mucho que reduzcas el tamaño de letra. Y eso es algo que internamente te sabe muy mal, porque al asumir el rol de entrevistador uno a lo que aspira es a actuar como mero transmisor de ideas, no a hacer de tapón del tarro de las esencias… Disculpen la digresión profesional, pero necesitaba explicar por qué aquí y ahora trataré de resarcirme. Por justicia con Diego y, sobre todo, con usted, a quien no sabe cuánto le agradezco en lo personal que siga gastándose un euro cada mañana para estar mejor informado y salirse del rebaño felizmente pastoreado por los gobiernos. Cuando le pregunté a Valderas específicamente por la situación política en su Bollullos natal, destacó un aspecto que seguramente no debió quedarse fuera de la página 22 del periódico del martes. «En esta etapa nadie me podrá reprochar que haya dicho una sola palabra altisonante». Ni a él ni a Paco Díaz Ojeda, añadiría yo. La sal gorda la están aplicando los más exaltados y, evidentemente, el PSOE cada vez que puede, puesto que le va el negocio en ello. Otra cuestión que se quedó fuera de maqueta fue la relativa a cómo la dirección de IU-CA respeta el mapa estratégico socialista y sólo se atreve a sacar los pies del tiesto en pueblitos que institucionalmente resultan irrelevantes para el PSOE, que sin embargo luego se pasa por el forro el ‘pacto de progreso’ en santuarios comunistas como El Coronil de Diego Cañamero. Le recordé a Valderas que él mantuvo el pacto y al candidato Toti en Zalamea y se cargó la re-no-va-ción del acuerdo de Manzanilla con el PP en cuanto Barrero vio peligrar las mancomunidades del Condado. «Yo tengo que tener la perspectiva global de Andalucía o del Estado. No puedo tenerla de un pueblo o de una comarca, porque sería cometer un error como dirigente máximo de una organización que hoy prácticamente gobierna a dos millones de personas», replicó. ¿Saben qué le recordé yo al final? Que estaba hablando con un valverdeño.
Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 6 de noviembre de 2008

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