01 diciembre 2005

La extorsión

Después de las elecciones municipales, los socios del pacto de progreso se propusieron dar un golpe de mano en lo que a los medios de información locales se refiere. PSOE e Izquierda Unida, o Pepe Cejudo y Paco Rodríguez Donaire si lo prefieren, concluyeron que, tras su acuerdo de gobierno, Valverde se iba a convertir en una suerte de páramo político en el que la inexperiencia de un hombre como Juan Carlos Gutiérrez iba a servir para aminorar las tensiones poder/oposición que se pueden palpar allí donde rigen gobiernos democráticos. Con los tres concejalitos del PP estrenándose y sufriendo novatadas por doquier, al enemigo había que buscarlo fuera del Ayuntamiento. Y como civilmente este pueblo dejó de ser hace bastante conflictivo (a base de subvenciones y palmaditas en la espalda), el único flanco por cuidar era el mediático.
La táctica de Cejudo de comprar voluntades le falló en el 99 (primera y última vez; ese mérito no nos lo va a quitar nadie) con Facanías, cuando se transcribió oficialmente un convenio de colaboración con más años que el que esto suscribe y el primer edil nos soltó en su despacho aquello de que veía “muy difícil” que la revista pudiera recuperar la senda de la información y el debate porque este proyecto liberal e identitario se había convertido con el paso del tiempo en “otra cosa”. Como no había satisfacción económica posible para este consejo editorial, había que replantearse la estrategia.
¿Y si les dejamos sin blanca?, debió pensar el más retorcido de nuestros gobernantes. ¿Y si a partir de ahora les obligamos directamente a comer de nuestra mano? El único problema —serio— era ese histórico convenio ratificado por el propio Cejudo en el anterior mandato. Pero como no había dado los frutos deseados y el Ayuntamiento no podía influir en nuestra línea editorial, ni cortos ni perezosos los socios del progreso acordaron romper el acuerdo porque sí, ejerciendo encantado de sepulturero ese Miguel Ángel Domínguez que tan bien está defendiendo los intereses valverdeños desde la presidencia del Consorcio Provincial Contra Incendios... Sin embargo, la polvareda levantada en los medios de comunicación (poderosos, es verdad, aunque no tanto como el miedo de los cargos públicos) hizo reaccionar a la dirigencia, que se comprometió a firmar un contrato publicitario vitalicio para restañar esa herida mortal que se le hacía a la revista de este pueblo.
Esto fue hace un porrón de meses, aunque haya que recordar que en aquellos momentos Paco Rodríguez Donaire se apostó las barbas a que todo estaría rubricado en cuestión de días. Pero el hecho es que estamos en marzo de 2005 y que a los bienpensantes no nos queda más remedio que imaginar que los servicios técnicos del Ayuntamiento aún están pergeñando ese documento, con un empeño digno de ser resaltado por Cejudo cuando presente a la opinión pública el acuerdo. Mientras tanto, si no le gusta lo que se dice en esta página o en las sucesivas, él podrá seguir negando el pan y la sal a una redactora y jugueteando con los sentimientos y la memoria de todo un pueblo, tal y como ha venido haciendo hasta ahora. De la compraventa a la extorsión hay sólo un paso. Harían bien en recordárselo a nuestro alcalde. En realidad, alguien debió hacerlo hace ya mucho tiempo.

Del archivo de Facanías

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