04 enero 2009

LOS ROCKEROS Y LOS ROMPECORAZONES

En la obra póstuma —y fallida— de Robert Altman, El último show, la cantante de un grupo católico de folk (interpretada por Lily Tomlin) ofrece detalles de una honda tragedia familiar a su infeliz sobrina, encarnada por la no más alegre Lindsay Lohan. El día menos pensado, el abuelo Johnson murió por una oclusión coronaria tras haber visto en un informativo de televisión cómo la policía se llevaba esposada camino de la cárcel a otra de sus hijas cantoras —también de la onda de la abulense María Ostiz— por haberse olvidado de pagar un donuts en una cafetería (cosas que le pasan a una cuando sufre un accidente hipoglucémico), hecho absolutamente noticiable en los tiempos que corren al poder confundirse con un estúpido delito de hurto, muy inapropiado viniendo de quien vive de recorrer pueblos con una guitarra para cantarle a Dios.
Pero el que la lleva la entiende, y la hermana encamina a la más teñida que nunca Lindsay Lohan hacia la poliédrica verdad cuando la previene de la injusticia que subyace en esa criminalización televisiva y mortífera de su tita. «Estuvo encarcelada 39 días por un donuts. ¡Un donuts de 59 centavos…! Si hubiera sido estrella de rock, hubiera podido arrojar sofás por la ventana de un hotel. Ni siquiera su propio sofá: hubiera podido tirar un sofá ajeno por la ventana sin saber si había gente abajo. Podría haber aplastado a alguien, y a nadie la importaría… Pero si haces música para un público de familias cristianas, como nosotras, te olvidas de pagar un maldito donuts y te tratan como si fueras basura. Prefieren matarte antes que mirarte».
Ha detallado este periódico durante las últimas semanas los más inusitados gastos y/o repartos dinerarios operados desde la Diputación Provincial que lleva ya presidiendo cerca de dos años Petronila Guerrero. La prodigalidad contrastada de esa institución pública (nadie ha salido en el último mes a desmentirla categóricamente y amenazar con los socorridos tribunales por tanta dignidad perdida) podrán ustedes hacerla extensible partidistamente a cuantos entes quieran: Ayuntamiento de la capital, Comunidad Valenciana de Paco Camps, Diputación castellonense de Fabra, consejo de administración de Caja Madrid, ex Gobiernos de Aznar… Sumen hasta la rijosa viagra afgana si lo desean. Pero el que haga acopio de equiparaciones nada ejemplares, que admita al menos que sólo son pretextos para mantener los actuales niveles de disparate de la Diputación.
En política, se ha impuesto la máxima —sucia— de que una mancha de mora con otra se quita. Mientras tanto, los que no podemos cometer locuras con el peculio seguimos sacándole punta al lápiz cada día para repasar la cuenta de gastos antes del examen de fin de mes. Pero de eso no se enteran los viejos rockeros del poder. No lo ven. Esto no es un chiste: según la I Encuesta Andaluza de Condiciones de Trabajo (que presentó hace apenas dos meses el consejero de Empleo, Antonio Fernández) el 57,4% de los trabajadores andaluces no cree que peligre su empleo a corto plazo. Sólo un 15% tendría miedo a irse a la calle de aquí a abril… Así que haga usted como yo: pague religiosamente su donuts o ni lo pida. Cuidaremos el corazón de quienes sí lo tienen.
Extraído de 'El Rompecabezas Onubense', página de opinión dominical publicada en EL MUNDO Huelva Noticias el 4 de enero de 2009

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2 comentarios:

Blogger R2K ha dicho...

: )

04 enero, 2009 01:09  
Blogger Manuel María Becerro ha dicho...

????

04 enero, 2009 01:16  

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