07 marzo 2006

Imagínate

No creo que sea muy difícil ponerse en la piel de un drogadicto. Al menos, cualquier ser humano tiene desarrollado un mínimo de empatía necesario para imaginarse en el drama diario de la madre, el hermano o el hijo de uno de esos pobres diablos que han caído en ese infierno con mil puertas. Hoy les invito a hacer este esfuerzo emocional. A ponerse en trance y, por un instante, concluir que nada en el mundo vale más que una papelina de heroína. A ser plenamente conscientes de que sólo con un picotazo puedes acallar tus diablos internos. De que hay que quitarse, porque esto no es vida y hay mucha gente sufriendo al ver cómo te estás matando poco a poco, pero hoy va a ser el último día, de verdad; este tirito y ni uno más, palabrita del Niño Jesús, porque ya no lo soporto... Y eres un vecino del Condado, y te acercas desesperado a ver qué te pueden decir en el Centro Comarcal de Drogodependencias de Bollullos. Y te encuentras con el panorama que ayer vimos gráficamente reproducido en la página tres de EL MUNDO Huelva Noticias: que ni siquiera te puedes sentar, para tratar de controlar la ansiedad mientras esperas a que te llame el médico, porque los bancos están tirados por los suelos; que si te atreves a entrar en el cuarto de baño –imagina por un momento que no te queda más remedio que pasar– tendrás que reprimir la arcada porque aquel rinconcito alicatado no ha conocido las propiedades abrasivas de la lejía... ¿Es éste el trato que merece la gente que se atreve a dar el primer paso para desengancharse? ¿Estos son los servicios sociales por los que estamos pagando religiosamente en nuestra calidad de contribuyentes? O, ya que nos ponemos preguntones, ¿consentirían los responsables políticos de esta Diputación Provincial (gobernada por dos partidos de izquierdas, que nadie lo olvide) ser ellos mismos tratados en un centro de estas características, que la Inspección de Trabajo ordena clausurar y que se limpie a diario por la sencilla razón de que se trata de un «espacio de carácter sanitario»? ¿Estarían de acuerdo con que sus hijos tuvieran que utilizar ese excusado?... Insisto: imagina por un momento que, por tus pecados o los de los demás, has tocado literalmente fondo y eres la persona en la que juraste que nunca terminarías convertido. Que estás más enganchado que un botón y, justo cuando te dispones a salir de ese círculo vicioso, lo que te encuentras es una oficina cerrada a cal y canto por su insalubridad sin que la Consejería de Salud haya dicho aún esta boca es mía. Y a un alcalde celebrando que mañana tengas que coger la camioneta para presentarte en Huelva y pasarte el día fuera de tu pueblo. Exacto: ese alcalde que no te pagará el viaje.

Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 7 de marzo de 2006

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