15 febrero 2007

Política valverdeña

Electoralmente, en Valverde todo está listo y preparado para que el PSOE recupere la mayoría absoluta el próximo 27 de mayo de la mano del incombustible Pepe Cejudo, que a estas alturas de su dilatadísima trayectoria política opta a romper el tablero político local y comarcal con una mayoría de entre diez y doce concejales que en la práctica supondría casi dos actas de diputado en el Ayuntamiento de los ayuntamientos. Será ésta la última gran contribución de Izquierda Unida al pacto de progreso, del que ya casi nadie habla a nivel provincial y que se presentó oficialmente en el hotel Monteconquero un par de semanas antes de la celebración de las pasadas elecciones municipales. Un acto inolvidable, ciertamente. ¿O acaso no se acuerda el ahora candidato a la Alcaldía de Huelva por IU, Pedro Jiménez, de cómo se puso el secretario general de los socialistas, Javier Barrero, cuando se le preguntó a los dos si pondrían la mano en el fuego por que todos y cada uno de sus candidatos iban a respetar escrupulosamente a nivel local aquel acuerdo? ¿Recuerdas, Pedro, quién dio por terminada aquella rueda de prensa sin contestar a la pregunta y empezó directamente con las amenazas al periodista alborotador? ¿Sabes por qué ocurrió aquello? Entre otras razones, porque nadie en el PSOE podía imaginarse entonces que Valverde iba a ser uno de los municipios a los que habría que llevar el acuerdo. Se pensaba más en sitios como Bollullos, donde se venía de un tripartito y de la apertura a Carlos Sánchez de un expediente de expulsión de esos que dan coherencia y dignidad a una formación política. Había miedo a retratarse, en definitiva. Si alguien hubiera sido capaz de prever la catástrofe electoral valverdeña (de la que Cejudo sobrevivió, sobre todo, por las hecatombes de Punta Umbría, Moguer y Lepe), seguro que habría habido respuesta y contundencia en otro sentido bien distinto al que aconteció... Pero bien, volvamos a Valverde y pasemos definitivamente página. En Valverde, IU confía en que Rocío Arroyo haga olvidar cuanto antes la labor de Francisco Rodríguez Donaire, cuando los dos han comido del mismo plato y haya los mismos motivos para no votar al uno que a la otra. Si se quedaran con la mitad más uno de los miembros del grupo municipal, podrán darse con un canto en los dientes. El PP vuelve a confiar en Juan Carlos Gutiérrez, que aun estando condenado a la oposición debe de ser uno de los felicitados desde la Plaza del Punto en la noche del 27-M. Y al PA dudo enormemente que le dé tiempo material para armar una lista. El PSOE y la abstención harán el resto.
Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 15 de febrero de 2007

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