26 septiembre 2006

Futura reina

Me consta que viene sorprendiendo muy mucho a propios y a extraños la popularidad que está alcanzando Manuela Parralo a pie de calle. Era uno de los temores reverenciales de los colaboradores más próximos a la candidata del PSOE de Huelva: que realmente su rostro no fuera reconocido a la primera por el anónimo electorado, al que tanto le gusta eso de poder ponerle cara a sus representantes públicos. Podría estar ocurriendo algo incluso peor, como es que la gente más llana la viera tan estirada y pintadita que ni se le acercara para soltarle un par de besos y desearle de todo corazón el triunfo frente al popular Pedro Rodríguez. Sin embargo, el rostro de Parralo parece haber calado sin ningún problema en el subconsciente colectivo, que a la vista está que se ha olvidado por completo de aquel eslogan alucinógeno de «Pepe Juan, tu alcalde» y sólo piensa ya en la sonriente diputada provincial de Cultura como futuro relevo del poder capitalino. Esto se comprueba básicamente en sus visitas a los mercados, a las populosas plazas de abasto, plagadas de esos votantes que conforman el espectro electoral más apetecible para los políticos socialistas. Allí es donde resulta que mucha abnegada abuela de edad inconfesable, que entre unas cosas y otras apenas si tiene tiempo para ver el parte y enterarse de que el PSOE va a presentar a una muchacha para alcaldesa, está parando a Manuela para decirle que la van a votar porque ellas, siempre que votan, votan a Felipe, a Chaves, a Zapatero y a quien haga falta. Y mucho zalamero anda también suelto entre esos puestos del Carmen —a menudo vestido de frutero o de carnicero— a los que nadie tiene que enseñarles cómo se piropea a una candidata política de armas tomar. Es justo ahí, por donde todos paseamos alguna vez a lo largo de la semana, donde en verdad se palpa el ambiente ciudadano, el lugar al que deberían ir todos los encuestadores para ajustar sus sondeos telefónicos y no meter más la gamba. Allí verían que Parralo tiene más gancho del que le presuponen sus enemigos externos e internos, muy probablemente porque la marca PSOE es inmejorable y cualquiera que se pueda poner al lado de un presidente de la Junta o de un presidente del Gobierno tiene la campaña hecha. Pero, en definitiva, la que va a recoger los frutos es esta mujer que, encima, podría esperar plácidamente a que termine el cuento en 2011 si al final las uvas son más verdes de lo que calcularon en un principio los zorros de sus promotores. Ojito pues con la princesa Manuela cuando va a comprar el kilito de peras con su cohorte o cada vez que le agradece al humilde pescadero que se haya esmerado tanto en limpiarle el choco. Ésta termina reinando.
Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 26 de septiembre de 2006

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