12 noviembre 2009

Pelea lepera


No sé hasta qué punto se puede considerar políticamente correcto, en tiempos de Bibiana Aído, lo de sacar a la luz pública un vídeo captado por una cámara de seguridad en el interior de una modesta empresa inmobiliaria donde se ve una pelea entre socios masculinos y heterosexuales derivada en esencia de la crisis económica y las inevitables tensiones empresariales que, en último término, ya sabemos todos que traen causa directa e inequívoca de la idiotez congénita de Bush II, como ya se encargarán de explicar los libros de texto del pasado mañana.
Desde siempre, la violencia ha incitado más al vouyerismo que el sexo. También la risa despendolada frena y emboba al transeúnte, y está claro que da para un par de chistes malísimos lo de la promotora Okey de Lepe en la que un socio acaba Kao. Pero también la política nos obliga a visionar imágenes de limpios mamporros si, por un casual, resulta que uno de los implicados en la reyerta tiene otro despachito cerca del alcalde. En tal caso, daría igual que el asesor mancomunado fuera el agredido al grito de 'Vacilón de mierda', porque cada hostia probaría el odio popular (sin cursiva) que acumula todo lo que rodea al regidor.
En mitad del vídeo (ya descolgado del facha Youtube), el «igual» golpeado —copyright ministerial— se revuelve con un elocuente «Voy a ver a tu mujer y le voy a dar una noticia que te vas a enterar». El periodista, que lo ve y lo escucha, narra sin embargo lo siguiente: «Al margen de estas palabras, cuyo significado oculto no ha trascendido (la víctima guarda silencio sobre este asunto), los puñetazos fueron aún mayores por parte de la persona que se observa en las imágenes citadas».
Cuestiones y dudas que me asaltan: ¿cómo que 'al margen' de esas palabras si resulta evidente que fue precisamente 'por' esas palabras por lo que se aceleró la cadencia de los puñetazos? Además, ¿alguien tiene absolutamente claro quién es la víctima que calla para que no trascienda lo que pueda quedar ya oculto del mensaje para la señora: el golpeado o el amenazado? Y una última: ¿interesa lo más mínimo escarbar para verificar la intrascendencia social de algo que a buen seguro sólo trascenderá en el ámbito marujil?
Si yo fuera M.A.S.F. (ridícula formulación para preservar la intimidad de quien sale fotografiado en el periódico a las puertas del juzgado), estaría profesionalmente bastante tranquilo. No posee acta de concejal alguna y, si hay que buscarle acomodo, pues siempre habrá hueco. Ya lo demostró el PSOE de Huelva (con el beneplácito del Instituto Andaluz de la Mujer) en el caso de Manuel Durán, el antiguo edil de Aracena condenado por lesiones a una chavala del pueblo —que se revolvió, la muy estrecha, cuando éste le cogió el culo sin permiso— pero resarcido moralmente con una subida salarial. Seguro que el diputado nacional Pepe Oria nunca lo habría consentido.

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4 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Me sorprende que aconsejes tranquilidad al bestia cobarde que ha agredido a otra persona. Eso dice mucho de tí. Haces honor a tu apellido.

20 noviembre, 2009 10:26  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Pero qué machote sois tú y tu amigo de Lepe, Manolo. Así se comportan los hombres, a guantazos, sobre todo si el otro es más chico que tú. Y luego a estar "tranquilo" ¿verdad?, que para eso sois hombres que os vestís por abajo.

20 noviembre, 2009 10:52  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Por lo que yo leí en Odiel, el individuo ese del PP que es asesor del Presidente del Partido Popular de Huelva, el tal M.A.S.F., agredió a su brutalmente a su socio y encima le robó 6 o 7 mil euros.

21 noviembre, 2009 19:30  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Un tío que le pega a otro y le quita dinero es un chorizo.

23 noviembre, 2009 16:41  

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