08 diciembre 2005

Sin desperdicio

Merece la pena releer la entrevista al consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, publicada este domingo en El País, porque al trasluz de las reflexiones tanto del político como del periodista se adivinan algunas claves de la crisis política de Gibraleón. Por ejemplo: hasta en tres ocasiones Román Orozco le pregunta directamente a Zarrías «quién autorizó en un primer momento, dentro de la ejecutiva provincial socialista, que se presentara una moción de censura apoyándose en un tránsfuga». Y lo hace hasta por tres veces porque el coco del Gobierno andaluz elude sistemáticamente la respuesta, con evasivas acusaciones al PP y recordando, de últimas, que «el PSOE ha pedido el carné a los ocho militantes socialistas que han firmado la moción». Abramos un paréntesis. Nadie en su sano juicio puede atreverse a cuestionar que todos los pesos pesados de la dirección socialista onubense respaldaron ab initio la coronación de Juan Serrato como alcalde olontense aun viniendo de manos de Esperanza Ruiz. Una imagen vale más que mil palabras, y ahí están las fotos de la presentación de la moción en el Hotel Monteconquero con el secretario de Organización, Mario Jiménez, llevando del brazo la ex número dos del PP de Huelva. O sea, que la pregunta tiene lo suyo de retórica, porque hay evidencias de todo tipo —hasta unas declaraciones de Zarrías 24 horas después de hacerse público el pastel— que obligan a situar detrás de la operación a Javier Barrero y Pepe Cejudo. El problema es el efecto dominó que el reconocimiento explícito conlleva: ¿quién autorizó entonces en un primer momento y desde la ejecutiva regional y federal socialista que se presentara una moción de censura apoyándose en una tránsfuga? ¿O alguien se piensa que todo este fenomenal escándalo lo organizaron solitos (sabotaje televisivo incluido) Mario, Serrato y Esperanza un sábado por la mañana sin que Manuel Chaves o Alfonso Perales llegaran a enterarse de la ocurrencia hasta cinco días más tarde, cuando el propio Mario daba de baja en el partido a todo un grupo municipal? Zarrías calla porque no puede admitir que el presidente de la Junta estaba y sigue en el ajo. Pero lo mejor de la interviú al consejero es que, justo después de brindarle hasta tres oportunidades para expiar la culpa del PSOE andaluz en el borreguil aparato onubense, Orozco le pregunta de sopetón que si el urbanismo está bajo sospecha... Imagino la cara de Gaspar; la saliva densa bajándole por la garganta, un picor en la ceja derecha, el calor en mejillas y orejas... «Sería injusto generalizar», resuelve campeador cuando diez minutos antes había dicho que «Marbella no será el único municipio en el que haya rescate de competencias»... ¿No les dije que no tenía ningún desperdicio?

Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 8 de diciembre de 2005

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