13 diciembre 2005

Strictu sensu

¿Puede seguir presentando los informativos de Canal Sur el marido de la ex secretaria general del PP en Huelva, Esperanza Ruiz, después de que ésta le diera la Alcaldía de Gibraleón al socialista Juan Serrato? Ese es el dilema moral que ha planteado la mayoría de los trabajadores de la RTVA en Huelva a la Dirección General y a la opinión pública. ¿Pueden dormir juntos un periodista y una tránsfuga sin que se ponga en entredicho la obligada honestidad del plumilla y, por extensión, de todos los que trabajan con él? No lo dice el PP, o bueno: sí lo está diciendo pero después de que hayan sido los propios compañeros de Norberto Javier los encargados de pedir su cabeza, indudablemente porque no empezó a tramitar su divorcio el mismo lunes en que se presentó en el Hotel Monteconquero la moción de censura, que es lo que habría hecho cualquiera de los firmantes del escrito reproducido días atrás en este diario. La primicia, claro está, la tenía Canal Sur, aunque no hubo huevos de montar la pieza y darla en antena, dirán que porque una cosa es ser independientes y otra practicar la antropofagia con uno mismo, algo de lo que apenas si existen antecedentes en la Historia de la Humanidad. Pero ¿y lo que habría ganado en crédito ante los telespectadores esa santa casa si, a la finalización del informativo, un Ángel Miranda o incluso una voz en off hubiese dado lectura al comunicado? ¡No les digo nada si el que leyera el democrático escrito de los redactores fuera el mismo Norberto Javier, al que en la escaleta se la metieran doblada con: «Mis compañeros han decidido que les diga que este informativo ha dejado de ser independiente porque mi mujer se llama Esperanza Ruiz»!... Pero vale, me estoy pasando con la demagogia. Seamos más sensatos que para eso nos pagan. Ya que estamos con preguntas morales, haciendo una interpretación estricta de las obligaciones congénitas a la deontología periodística, sugiero al menos tres cuestiones también ineludibles. ¿Se puede ser redactor de un medio tan independiente como la Nuestra y, al mismo tiempo, líder de la oposición en un ayuntamiento costero? O, desde el punto de vista moral, ¿está habilitado para criticar a un compañero su colaboración libre y gratuita en un diario quien lo ha estado haciendo con anterioridad o quien lo hace semanalmente aunque sea en plan capillita y vete tú a saber si pasando el cepillo? Y al padre de un concejal del PP de Gibraleón, ¿no le da un no sé qué criticar al marido de?... Me podría haber quedado calladito y guapo, pero lo siento: me niego a que se linche a un columnista de este diario con las armas más arteras y bajo la excusa de preservar la «independencia» de Canal Sur. Como ETA en el País Vasco.

Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 13 de diciembre de 2005

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1 comentarios:

Blogger sieterrevueltas ha dicho...

Lo de Norberto Javier es injusto. En todo caso se le debería ahber concedido el beneficio de la duda. Pero ya se sabe que no hay nada como el enemigo en casa. En Canal Sur los cuchillos están tan afilados como la consigna. Lo sé por haberlo vivido desde dentro. Nadie me lo ha contado, pues.

15 diciembre, 2005 21:51  

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