01 diciembre 2005

La apuesta

Los que creemos que el PSOE terminará retirando de la lucha por la Alcaldía de Huelva a su portavoz, José Juan Díaz Trillo, no mantenemos esta tesis por inquina hacia el líder de la oposición en la capital, ni muchísimo menos. La cita con las urnas de la primavera de 2007 va a ser encarnizada. «Como todas las que la precedieron», dirán algunos; pues sí. Pero el grado de tensión que se va a respirar en los próximos comicios no creo sinceramente que encuentre parangón en estas tres décadas de democracia por completarse. Por un lado, los socialistas saben que podrían borrar del mapa al Partido Popular si recuperan las riendas del Consistorio capitalino. El hecho de que Pedro Rodríguez haya empezado a compaginar su condición de alcalde con la de presidente del PP onubense lo sitúa todavía más en el centro de la diana para un PSOE que quiere resarcirse del palo de las últimas elecciones, en las que todos los primeros espadas —léase Javier Barrero, José Cejudo, Mario Jiménez y José Oria— pincharon en hueso en sus respectivos dominios —por el mismo orden, Punta Umbría, Valverde, Moguer y Lepe—, sin que el tupido velo del «pacto de progreso» suscrito con Izquierda Unida le haya servido a ninguno para tapar sus vergüenzas. Por el otro lado, el popular, como las cosas salgan torcidas en las próximas municipales más de uno va a terminar que plantearse muy seriamente lo de hacer alguna FP para reorientar su vida, porque después de aquel fatídico 14 de marzo de 2004 ya no queda refugio institucional en el que cobijarse, y en la calle está empezando a llover y puede hacer mucho frío. Hasta aquellos que no toleran verlo a un tiempo presidiendo los plenos, entrando a deshora en la plaza del Punto y dándose abrazos con todo bicho viviente en el Parlamento, terminarán encomendándose a la estampita de Perico, el santo del PP. La lucha, por lo tanto, se presume animal. Y yo, al igual que alguna que otra gente de dentro y fuera del partido, pienso que mucho habrían de sonreírle las encuestas a Pepe Juan para que no haya relevo en la candidatura, y todos los sondeos que se están publicando no invitan al optimismo. Siendo pragmáticos, el mazazo se da antes recuperando a José Antonio Marín Rite —aupado a la primera línea con el relevo de Genaro en el puerto— que manteniendo a un Díaz Trillo que en 2003 acabó sentenciado políticamente en Huelva. Y si se quiere refrescar la vida municipal (manda narices lo pronto que caducan los políticos en España, da lo mismo que sean honrados o idiotas), pues quizá valga la pena hasta probar con gaseosa antes que mantener a un candidato que, por desgracia, perdió todo el gas hace tiempo. Como Barrero se haga el sueco por un lado y por el otro a Rodri le dé por cargarse a sus concejales más fotogénicos, a ver qué pare el monte.

Del archivo de EL MUNDO Huelva Noticias

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