31 octubre 2006

Incumplimiento

Si nos atenemos estrictamente a las últimas órdenes emanadas de la dirección federal del PSOE en su encendida lucha contra el «urbanismo salvaje» (aplaudida a rabiar en esta provincia por los representantes del gremio de los constructores), el equipo de gobierno en pleno del Ayuntamiento de El Granado debería haber sido suspendido ya de militancia por el secretario de Organización de los socialistas onubenses, Mario Jiménez, tras la paralización in extremis del consabido macroproyecto turístico en «zona LIC» —gran descubrimiento sostenible éste— de los 3.000 chalés, los dos campos de golf (36 hoyos en total) y ese centro de alto rendimiento para deportistas que ríete tú del de la Cartuja sevillana. Recuerden los que dijo solemnemente el solemne de Pepiño Blanco hace poco más de una semana: «Expulsaremos del partido a cualquier cargo público o militante sobre el que pesen sospechas fundadas de actividades irregulares en el ejercicio de su cargo. No incluiremos en nuestras listas electorales a ninguna persona cuya conducta pública plantee alguna duda. Es un compromiso que vamos a mantener en todos los casos». Javier Barrero aseguró el sábado que el alcalde granaíno, el compañero Juan Manuel Burga, «no era consciente» de que algún alocado técnico había descrito en su día como hábitat del lince ibérico y el águila imperial justo ese lugar sobre el que se pretendía montar de la nada un Beverly Hills equivalente en tamaño a Gibraleón, Bollullos o Valverde. Si somos mínimamente serios, que Greenpeace o Pura Vida hayan acreditado con documentos —para sonrojo del secretario general del PSOE— la antigüedad de sus alegaciones y denuncias debiera ser algo absolutamente accesorio. ¿Desde cuándo el desconocimiento de la ley exime a alguien de su observancia y cumplimiento? ¿Cómo se puede mantener públicamente que no se tendrá clemencia con ningún cargo público del partido cuya conducta genere la más mínima duda si, al final, la puerta de atrás termina abriéndose de par en par con una simple declaración buenista en plan Sésamo de que «mire usted, aunque llevan dándome la vara desde hace un año y me han hecho la vida imposible durante la redacción y aprobación del PGOU, yo no tenía ni la más pajolera idea de que estos terrenos podían estar protegidos»?... ¿Saben cuál es el problema aquí, el porqué no hay bemoles de mandar a Burga de paseo? Que ese PGOU —como la carretera que está en marcha— lo hizo alguien; y que a esos inversores, a los que un ayuntamiento como el de El Granado jamás podría indemnizar adecuadamente, les han estafado los mismos. Para variar.

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2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

31 octubre, 2006 22:45  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Lo que busca el alcalde de El Granado es empleo para sus conciudananos, al promover el ladrillazo de las orillas del Guadiana, sin duda, tenemos que ser tan pardillos y creernoslo. Un dato. Promovió tambien dos mágnificos parques eolicos y bualaaaaaaaaaaaaa...........los tres primeros trabajadores cayeron del cielo, es decir, vinieron de fuera(y por supuesto siguen sin residir en la localidad), recomendados por no se sabe quien y el cuarto y último, hijo de uno de sus más fieles palmeros, y como no, vino de Sevilla directamente a trabajar. Vamos que tiene el alcalde mucha gana que sus paisanos trabajen. Es un alcalde, sin duda, con unas miras muy turisticas, pero lo que se dice, trabajar por su pueblo, no mucho, la verdad, que el trabajo cansa y no estamos muy acostumbrados.

15 enero, 2007 23:57  

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