12 enero 2006

Ciertas cosas

Permítanme que les explique, grosso modo, la situación política valverdeña, porque probablemente este análisis les sirva para entender mejor los pormenores de la convulsa actualidad provincial. Pepe Cejudo sigue siendo el indiscutido amo y señor del Ayuntamiento tras la entrada de IU en el poder o, más bien, a raíz de ésta. Después de las elecciones de 2003, en las que el PSOE echó a perder su mayoría absoluta como consecuencia de una torpísima gestión política por parte del alcalde de la impopular subida catastral operada en Los Pinos, al presidente de la Diputación se le acababa su carrera pública. Si Rodríguez Donaire hubiera cumplido el mandato original de su asamblea y a día de hoy fuera el primer edil de Valverde con el apoyo tácito del PP, lo cierto y verdad es que Cejudo formaría parte de la historia democrática. Lo que escapa de la lógica política es que el número dos del PSOE comprara (con el poderoso caballero de la Diputación) a toda una dirección de Izquierda Unida, que ha estado viviendo a cuerpo de rey y postergando hasta lo impostergable el catastrófico balance del “pacto de progreso”: engordar para morir. Así las cosas, la indómita asamblea valverdeña de IU saltó por los aires hace dos años y medio ante tantas presiones y después de que, en la reunión definitiva, Paco pusiera todo y más para que gente como Francisco Javier Camacho siga cobrando a fin de mes y El Monte le mantenga al partido la ventanilla abierta. Y a estas alturas de la película, claro, se hace ya poco menos que impensable que la gente que se fue de la coalición, harta de que el mandatario socialista más odiado untara a sus cargos públicos, regrese al partido en plan zombi para ajustar cuentas con Rodríguez Donaire por el hundimiento de la organización. Algunos sospechan que todo terminará con el desembarco en el PSOE del portavoz de IU en la Diputación, pero de favores está la cosa ya bien y más pinta tiene esto de acabar con Valverde convertido en último reducto de ese “pacto de progreso” que se acabará de polvorizar en 2007, cuando muy probablemente (se admiten apuestas) Cejudo ni ande ya enredado en las cuitas de la política local. Y como Chaves lo despreció en 2004 en favor de Isaías, la salida natural que le queda es el Congreso de los Diputados, donde son cada día más los pragmáticos y sensatos que quisieran ver (aupado desde el número tres de la candidatura) a Pedro Pablo Fernández, el profesor de la Onubense que intima con Zapatero. Cejudo legará a su sucesor un consistorio sin oposición, una agrupación local trasmutada en pesebre y plaza privilegiada en el Ayuntamiento de los ayuntamientos. El PP volverá a confundirse con el candidato e IU prácticamente desaparecerá del mapa. Queda año y medio de decadencia y apaños protagonizado por un político que debió de irse para casa cuando el votante le aclaró que estaba hasta la coronilla de ciertas cosas.

Publicado en EL MUNDO Huelva Noticias el 12 de enero de 2006

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