Minuto y resultado (política valverdeña)

Luego está el problema de la asfixia económica municipal, que desde luego va mucho más allá de la crisis financiera mundial y Bush/Satán. Bastaría con comparar el peso que soportaba en nóminas el Ayuntamiento a principios de los 90 con el que asume actualmente, y a mí que no me venga nadie con las demagogias de que si creo que mi pueblo no necesita o no se merece un segundo pabellón, una piscina pública o un auditorio. La cuestión es si puedo pagarlo: si me permito tener un Ferrari aparcado en la puerta sabiendo que no me llegará a fin de mes para pagar la letra del coche y un garaje. Y les recuerdo a los impertinentes más osados que no fue un servidor precisamente, sino todo un primer teniente de alcalde y luego alcalde accidental, quien defendió no hace mucho el aeropuerto provincial para Valverde que a ver dónde se posa final y locamente (yo prefiero el metro para asomarme a los riscos, la verdad).
Más factores: la irrupción política de la abogada Loles López Gabarro. «¡Coño con la mosquita muerta!», se le escapó a un componente de la corporación municipal hace siete años, tras el estreno como oradora ante el pleno del Ayuntamiento de la ahora parlamentaria andaluza del PP. La gente de la calle, que mayoritariamente vota PSOE, no entiende el descuido de la cantera socialista, que lleva a que la nueva cara que más empuje político está recibiendo sea de la oposición. Aparte, nadie debería olvidar que la gente necesita cercanía y comprensión del responsable público, y eso López Gabarro lo ha captado a la primera. ¿Sabrá la candidata popular customizar su mensaje al gusto del votante de izquierdas, claramente mayoritario en Valverde? Ésa puede ser la clave de su éxito.
Pero mi teoría es otra. No veo el cambio político a la vuelta de la esquina. Creo que el PSOE está en disposición de renovar la mayoría absoluta; siempre y cuando, eso sí, no meta la pata hasta el corvejón, como ya hizo en las municipales de 2003 a cuenta del catastro en Los Pinos. En chiste ya lo voy diciendo por ahí, a ver si llega y cala: a Cejudo puede bastarle con borrar de la lista electoral a Paco Rodríguez Donaire para asegurarse muchos votos decisivos. Si además se presentara oficiosamente por última vez, identificando claramente un sucesor digno de la confianza del respetable, miel sobre hojuelas. Y no te digo nada si se logra otro adelanto milagroso de Gestión Tributaria para regularizar las nóminas a partir de diciembre o si el próximo invierno es sequito cual arenque y no hay quien se tenga que dejar el coxis y el coche en esos carriles intransitables del pinar.
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