
Tres cosas sobre la penúltima trifulca política de mi pueblo, Valverde del Camino.
Leo algunas crónicas que obvian el detalle de que la Policía Local impidió el lunes pasado el acceso de una serie de manifestantes al espacio reservado al público en el salón de plenos municipal aun estando bastantes asientos sin ocupar. En el último pleno del Parlamento andaluz sí pudieron sentarse en la siempre atestada tribuna de invitados varios mineros de Boliden que llevan varias semanas acampados a las puertas de la Cámara regional haciendo huelga de hambre y armando toda la bronca que pueden cada vez que ven al jefe del Gobierno autonómico o a los consejeros de Empleo e Innovación. La presidenta de la institución,
Fuensanta Coves, sólo ordenó su desalojo cuando alguno le gritó a
Chaves «cortijero» y «mentiroso» impidiendo efectivamente el normal desarrollo de la sesión. Hasta entonces estaban en su perfecto derecho de permanecer entre el público asistente con camisetas reivindicativas inclusive, igual que todos recordaremos que a
Pilar Bardem y
Aitana Sánchez-Gijón las desalojaron del Congreso de los Diputados en su día cuando empezaron a reprochar a grito pelao al último Ejecutivo de
José María Aznar su nefasta política belicista. No antes, evidentemente. Porque el pueblo tiene perfecto derecho a asistir a una sesión plenaria, no a reventarla. Y si tratara de hacerlo, el que debe ordenar y dirigir tiene herramientas suficientes para reconducir la situación. No hará falta recordar la estampa de aquel primitivo
Rodríguez Donaire con el brazo en cabestrillo hace una década. Preventivamente claro que se puede, pero no se deben adoptar medidas que conculquen derechos políticos sagrados de la ciudadanía. Porque así se socava una democracia.
Segunda: lamenta el alcalde y senador
Pepe Cejudo «que vuelva a Valverde la etapa de
Zaplana y
Acebes»... Yo no lo termino de ver, la verdad. Me parece muy pero que muy desproporcionado el símil... ¿No será más bien que, equiparando al
Guti y al
Barri con esos dos ex combatientes de la política nacional, uno lo que quiere en el fondo es hacerse pasar por
Zapatero y soñar tal vez con haberse rodeado de una
Leire Pajín y de un
Rubalcaba? Ínfulas.
Termino: interesante reflexión la de que se están utilizando a niños de cinco a ocho años para reventar los plenos municipales. El Ayuntamiento anuncia denuncia formal ante el Defensor del Menor (¿contra el PP o contra la «alentada» Escuela de Fútbol Base?). Más provecho se le ha intentado sacar al muy loable 'bebé medicamento' que curó a su hermano
Andrés con la técnica de selección embrionaria. Ese paseíto por los pasillos del SAS y ante las cámaras de televisión del niño mayor cogidito de la mano de la consejera de Salud,
María Jesús Montero, es la mejor prueba de la instrumentación de la infancia con fines políticos. A ver si algún Defensor se toma interés en el caso; de oficio. A escala local, todavía recuerdo a los históricos de IU echando fuego contra la concejala
Lucía Mantero por llevar a las niñas de su ballet a repartir claveles en mítines del PSOE incluso con la autorización militante de sus padres.
La marea; que a veces baja, pero luego vuelve a subir. Siempre.